

Para empezar, hay que tener claro que no existen recetas, puesto que los grupos de jóvenes con los que trabajemos pueden ser muy diferentes. Las intervenciones deberán adecuarse a la realidad de los/as participantes (edad, nivel educativo, contexto social, diversidad cultural, etc.). Hay que tener en cuenta las características del grupo antes de programar, establecer los contenidos y escoger la metodología adecuada.
La realidad es plural y los modelos de intervención deberán adaptarse y adecuarse a ella.
Es necesario abordar las actividades de prevención del VIH/SIDA con un enfoque global, en el contexto de la promoción de la salud sexual.
La Educación Sexual deberá ser la pieza clave que dé coherencia al resto de las intervenciones y que permita alejarnos de una sexualidad basada en la prevención de peligros y situaciones de riesgo para ser algo positivo y enriquecedor que vaya más allá de lo exclusivamente genital, coital y reproductivo.
Es importante que el/la mediador/a haya reflexionado sobre su propia sexualidad y reconocido sus valores y actitudes, especialmente en relación con el VIH/SIDA.
No debemos olvidar que la información que trasmitamos ha de ser clara y precisa, utilizando términos sencillos y fácilmente comprensibles.
Algunos de los contenidos que no hay que olvidar en un taller de prevención de la transmisión del VIH son: concepto VIH/SIDA, origen del virus y sus características, sistema inmunológico, vías de transmisión, formas de prevención, prácticas de mayor y menor riesgo, uso correcto del preservativo, prueba del VIH, recursos, etc. Es importante utilizar diferentes dinámicas que faciliten al grupo la comprensión de estos contenidos.
A la hora de explicar el sistema inmunológico y cómo actúa el VIH en nuestro organismo, hay que evitar términos demasiado complicados, resulta muy útil ayudarse de técnicas que faciliten la comprensión del mismo.
Es importante explicar la diferencia entre VIH y SIDA, y aclarar que no es lo mismo estar infectado/a por el VIH que tener el SIDA.
Es necesario aclarar que no existen grupos de riesgo sino prácticas de riesgo, y explicar cuáles son las vías de transmisión y cómo se puede prevenir. Es conveniente incidir en la adopción de medidas preventivas y la reducción de prácticas de riesgo.
Hay que promover el aprendizaje de habilidades para el desarrollo de conductas sexuales saludables desde una perspectiva de género.
A lo largo del taller hay que analizar los conocimientos y actitudes del grupo acerca del VIH/SIDA.
Al hablar de transmisión sexual, hay que tener en cuenta que la sexualidad es un aspecto global de la persona y que a la hora de trabajar este tema se pueden despertar sentimientos y emociones que se deben entender. Es importante que cada uno/a analice sus actitudes ante la sexualidad y que se respete cualquier orientación y opción sexual, puesto que la forma de disfrutar de la sexualidad es distinta en cada persona. Es importante transmitir que prevenir no significa renunciar al placer.
El lenguaje que se utilice es clave ya que no es lo mismo hablar de sexo que de sexualidad, ni decir relaciones sexuales que relaciones sexuales con penetración (vaginal, anal o bucogenital).
Cuando se hable del preservativo, debe quedar claro cómo se usa, para ello se pueden utilizar dinámicas o juegos. Puede ser un buen momento para trabajar las habilidades de comunicación y negociación a la hora de utilizarlo.
Hay que conocer qué piensa el grupo acerca de la prevención, y las dudas, miedos y problemas que suelen tener a la hora de utilizar el preservativo cuando mantienen relaciones sexuales con penetración.
Se pueden ir analizando con ellos/as las situaciones con las que se suelen encontrar y sus posibles soluciones. Sobre todo, es importante transmitir todos los aspectos positivos que conlleva el uso del preservativo.
La metodología que se utilice debe ser dinámica y participativa, puesto que no se trata de trabajar para, sino con los y las jóvenes. La elección de las dinámicas y técnicas dependerá de los conceptos que se quieran transmitir, los objetivos planteados, el grupo, y el tiempo del que dispongamos. Su utilización ayudará a abordar los contenidos que se quieran trabajar.
Sería bueno conocer los mitos del grupo acerca del VIH/SIDA y contrastarlos con la realidad. Es importante transmitir información, aclarar dudas y romper con tópicos y falsas creencias.
Ser mediador/a no supone ser un/a experto/a en el tema, hay que saber derivar si no se conoce la respuesta. Por tanto, antes de dar un taller es conveniente informarse de los recursos con los que puede contar el grupo, y así aclararles dónde acudir ante cualquier problema o duda que tengan.
El trabajo de mediador/a requiere una formación amplia y una metodología que facilite la transmisión de los contenidos y que sea flexible para poder adaptarla a las diferentes circunstancias y realidades de los grupos.
El/la mediador/a debe tener capacidad para ponerse en el lugar de las otras personas, teniendo consideración hacia sus ideas y valores, comprendiendo sus puntos de vista y estableciendo una relación que favorezca la comunicación.
Es fundamental programas y evaluar las intervenciones. Los mecanismos de evaluación deben estar previstos antes de realizar las intervenciones, en función de los objetivos programados.
Texto extraido de la guía de la campaña de prenvención del VIH/ SIDA:
"El lugar no importa. La Luna es
imprescindible", publicada por el Consejo de la Juventud de España. http://www.cje.org
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Publicado en: Prevención Recursos didácticos |
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