

El virus del SIDA se encuentra en todos los fluidos del organismo de una persona portadora del VIH o seropositiva: sangre, saliva, semen, secreciones vaginales, lágrimas, orina, etc. Sin embargo los únicos en los que se encuentra una concentración suficiente de VIH para poder trasmitirlo son: la sangre, el semen, las secreciones vaginales y la leche materna. El resto de fluidos, aún cuando puedan contener VIH, éste se encontrará en cantidad mínima y por ello no podrán transmitir la infección.
Por lo tanto, las vías de transmisión del VIH son:
La transmisión por vía sanguínea tiene lugar cuando la sangre de una persona seropositiva entra en el torrente sanguíneo de otra persona.
Esto puede ser por el uso compartido de agujas (tatuajes, pearcing...), jeringuillas, objetos cortantes y enseres personales (cuchillas de afeitar, cepillo de dientes...) contaminados por el VIH.
¿Cómo prevenir?
No compartir agujas, jeringuillas o cualquier otro material para pincharse. Se debe utilizar una jeringuilla nueva para cada inyección.
Como norma de higiene básica, no se deben compartir objetos de aseo personal (cuchillas de afeitar, cepillo de dientes, instrumentos de manicura...).
Las agujas, jeringas y objetos similares que se utilizan en las consultas médicas, hospitales, etc., no suponen ningún riesgo, ya que este material es de un solo uso o está esterilizado.
Con los pearcing, los tatuajes, la depilación eléctrica o la acupuntura, es importante asegurarse que se usa un equipo nuevo o estéril.
En el caso de transfusiones sanguíneas, desde 1987 toda sangre donada es examinada y destruida si resulta estar contaminada por el VIH. También el material para donar sangre es estéril y de un solo uso.
Una mujer seropositiva, tiene de un 20% a un 40% de posibilidades de tener un hijo/a infectado/a. Puede transmitir el virus por vía sanguínea durante el embarazo (a través de la placenta) o el canal del parto. También a través de la leche materna se puede transmitir el virus.
Todos los bebés de madres seropositivas nacen con los anticuerpos del VIH, esto no quiere decir que todos/as estén infectados por el virus. En la época en la que no se realizaba profilaxis, el riesgo de transmisión de la infección por VIH de la madre a su futuro/a hijo/a durante el embarazo estaba entre el 15 y el 25%. Dada la efectividad del tratamiento antirretroviral administrado durante el embarazo, se está consiguiendo una reducción muy notable de los casos de niños/as con infección por VIH y de SIDA. A partir de los 18 meses se puede saber si el/la niño/a tiene el virus.
¿Cómo prevenir?
En este caso, la mejor manera de evitar la transmisión del VIH al bebé es evitar el embarazo. Por ello, es fundamental que las mujeres portadoras del VIH consulten con especialistas antes de quedarse embarazadas.
En caso de ser portadora del VIH y estar embarazada, es importante saber que:
Existe la posibilidad de interrumpir voluntariamente el embarazo dentro de las 22 primeras semanas de gestación, acogiéndose a los supuestos legales.
La atención sanitaria regular desde el principio del embarazo es muy importante. El tratamiento con medicamentos antiretrovirales puede disminuir el riesgo de transmisión del VIH al feto.
Dado que una de las formas de transmitir el VIH es a través del canal del parto, es aconsejable la cesárea.
Teniendo en cuenta que la leche materna puede transmitir el virus del SIDA, es importante evitar la lactancia materna.
Otra forma de reducir el riesgo de transmisión del VIH es administrarle un tratamiento antiretroviral al niño/a cuando haya nacido.
La transmisión sexual del VIH se produce en las siguientes relaciones sin protección:
La transmisión se realiza a través del contacto de fluidos: sangre-sangre, sangre-semen o secreciones vaginales.
Durante las prácticas sexuales, normalmente, se producen pequeñas lesiones o heridas microscópicas en las mucosas de la vagina, pene o ano. A través de estas pequeñas aberturas el virus puede pasar a la sangre. Por lo tanto, todas las prácticas sexuales que favorecen las lesiones y las irritaciones conllevan un aumento del riesgo de transmisión. La mucosa rectal es más frágil que la mucosa vaginal, por lo que es más fácil que se produzcan lesiones en la penetración anal.
El riesgo se incrementa si se mantienen relaciones sexuales mientras se sufre alguna otra infección de transmisión sexual (porque provocan la aparición de úlceras o llagas en los genitales).
Una sola práctica sexual de riesgo puede bastar para transmitir el VIH. No obstante, la posibilidad de contraer la infección aumenta con el número de veces.
Tanto el varón como la mujer pueden transmitir el virus a sus parejas. En la mujer seropositiva, el periodo de la menstruación es más infeccioso a causa del flujo de sangre.
Prácticas sexuales con alto riesgo de transmisión del VIH
Prácticas para las que existen algunas evidencias de que la transmisión puede ocurrir
Prácticas sexuales sin riesgo (Siempre y cuando los métodos de barrera se usen correcta y sistemáticamente y no se produzcan accidentes)
¿Cómo prevenir?
Utilizando el preservativo (masculino o femenino) en las relaciones sexuales con penetración (vaginal, anal u oral). Está demostrado que los preservativos impiden la transmisión del VIH. Por ello, un preservativo utilizado correctamente ofrece la máxima protección frente al SIDA.
Texto extraido de la guía de la campaña de prenvención del VIH/ SIDA:
"El lugar no importa. La Luna es
imprescindible", publicada por el Consejo de la Juventud de España. http://www.cje.org
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Relacionados: Otras prácticas sexuales… El preservativo ¿Cómo se utiliza el preservativo masculino? ¿Cómo se utiliza el preservativo femenino? |
Publicado en: Prevención Contagio Vía parenteral |
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